Educar en libertad a partir de los 12 años.

 

Las observaciones diarias realizadas a los chicos y chicas a partir de los 11 años acerca de cómo es su desarrollo en los ámbitos psicológico y neurológico en condiciones de libertad continúa siendo una revelación, y cada día nos encontramos con un nuevo desafío. Más o menos a partir de esta edad la actividad neuronal del adolescente, en la que todo su organismo se halla implicado, es intensa y vive transformaciones profundas de manera integral.

Las investigaciones científicas indican que la actividad del lóbulo prefrontal es intensa. Esta estructura cerebral ontológicamente y a nivel evolutivo es la última en desplegarse, y varias teorías científicas aseguran que esta nos humanizó. Del mismo modo, en el desarrollo del individuo es la última área neuronal en activarse, y si bien ya ha estado en potencia en el útero materno, entorno natural donde se ha configurado y madurado el sistema nervioso de manera íntegra, tiene más relevancia en esta etapa.

 

En un contexto educativo que provee de espacios preparados y distendidos, porque no existen relaciones de poder y sumisión sino relaciones basadas en el respeto y la cooperación mutua, es decir, cuando se interactúa en un Ambiente  Preparado y Relajado (APR), se observa que la niñez y la juventud se expresan con autenticidad, ya que el individuo posee  un Plan Interno de Desarrollo (PID) que es su brújula, que le guía en su crecimiento y transformación personal.

 

En el mismo sentido, la activación de las capacidades intrínsecas van despertándose de manera progresiva y sólida cuando se dan las circunstancias favorables para un crecimiento adecuado en el marco de unas relaciones que se le proporciona y del cual se siente parte.

 

¿Y cuáles son esas circunstancias favorables?

     A. Disponer de un ambiente preparado y relajado para su desarrollo, con recursos didácticos, ofertas de proyectos, experiencias y oportunidades que le permitan activar sus capacidades innatas.

     B. Contar con un tipo de acompañamiento empático, con una presencia consciente para facilitar recursos e información sin interferir en el impulso creativo y en su capacidad de asombro; dejar ser lo que cada adolescente es.

Estos dos elementos son la clave para el desarrollo de la autonomía, herramienta con la que descubre el mundo a través del aprendizaje autónomo y la construcción de su identidad, para  una convivencia en armonía entre los miembros del entorno social del que se siente parte.

     C. Disponer de una estructura que permita el autogobierno y la reflexión.

 

Ambiente Preparado y Relajado (APR); qué es lo que se activa.

Las necesidades auténticas de esta etapa son los indicadores para diseñar y preparar los espacios de desarrollo, que consisten en una vasta y compleja red articulada de áreas, rincones o estaciones de interés; que contienen los estímulos para interactuar y conocer las leyes que rigen el mundo físico, también los parámetros y marcos de referencia para proteger la integridad física y psíquica de  las/los adolescentes.

 

Por  consiguiente,  en  un  APR  lo  que  se  activan  son  las capacidades-necesidades: toma de decisión individual y colectiva, autonomía, autoaprendizaje, empatía, autoconocimiento, autoaceptación, sentido de pertenencia…, entre las más destacadas.

 

Una vez que se ejercitan estas capacidades, es obvio que se convierten en las herramientas que nos permitirán solucionar problemas reales de manera creativa y con empatía. En el caso de la toma de decisión individual se observa que cuando no hay presión por un resultado y calificación, tampoco existe competitividad, ya que el individuo se centra en cada actividad autónoma que realiza, siente plenitud porque él o ella la ha elegido y se proporciona a sí mismo felicidad.

 

Entonces, cada joven se interesa en organizar sus actividades diarias y hacer proyecciones en el tiempo sobre lo que desea conocer, siempre que se respeten su motivación y elección. Por lo tanto, se requiere de una estructura, esto es, de una planificación donde se especifique el orden de prioridad, duración, tiempos establecidos, previsión de los recursos e información…, lo que permite que el propio individuo haga el seguimiento y determine los avances, limitaciones, fortalezas y logros alcanzados como un proceso de autorreflexión basado en su razonamiento vital, una de las cualidades más relevantes en estas edades.

 

Tipo de acompañamiento que requiere el adolescente.

Una observación consciente a los estados de desarrollo del pensamiento en esta etapa, que en la epistemología de Jean Piaget coincide con el período de las operaciones formales y de la lógica proposicional (Jean Piaget, La Psicología en el niño, 1998), refleja que al despertar el lóbulo prefrontal también lo hacen las funciones ejecutivas que están plenamente operativas (Dr. Joaquín Fuster, Cerebro y libertad), y que se han ido gradualmente activando con espontaneidad. Así, el individuo sigue su camino evolutivo y de esta   manera cumple con su Plan Interno de Desarrollo (PID).

 

Reitero, las funciones cognitivas y estados de desarrollo observados, en general son dinámicas integrales que suceden de manera espontánea y simultánea. Además son evidentes, por lo que en un ambiente de libertad se activan adecuadamente. Por el contrario, en ambientes hostiles se inhiben, luego es indispensable que él/la joven viva en libertad para ejercitar su autonomía y activar sus dones innatos. Lo que nos asombra es el impulso creativo que posee el ser humano, recurso increíble para su autodescubrimiento y que le facilita continuar avanzando a niveles de mayor complejidad en el conocimiento.

 

Por lo visto, mantiene correspondencia con el estado de desarrollo, es una consecuencia y manifestación de que el lóbulo prefrontal se ha activado, es una realidad neurológica y no una imposición externa. El ser humano no madura con un programa de estudios académicos, lo hace con sus propias experiencias cuando se aventura a descubrir qué hay más allá de los límites que ya conoce.

 

“La vida es nuestra maestra sabia”, la que nos da los aprendizajes que necesitamos. Por lo tanto, conocer qué áreas están en pleno funcionamiento es un indicador del tipo de ambiente, de la clase de ofertas y de la modalidad en el acompañamiento que requieren los/las adolescentes.

 

En el caso específico del tipo de acompañamiento que requieren los/las adolescentes, es obvio que a medida que crecen quieren espacios con mayor autonomía, se expresan de manera concreta, demuestran cuándo existe el interés de llevar a cabo un objetivo plasmado en un proyecto, tienen un inmenso deseo de compartir con sus pares…, entre lo más evidente.

 

Por lo tanto, acompañar con un Sistema de Tutorías (ST) permite realizar un seguimiento pedagógico cercano, centrándose en el hecho de que el/la adolescente asume su vida con consciencia, ya que quiere ser autosuficiente, así lo siente y lo demuestra, pues su anhelo es ser grande, demostrar y constatar que pueden gestionar su vida “sin ayuda”.

 

No obstante, reconocemos que aunque en la adolescencia se afinan las potencialidades que le permitirán ser él o ella, aún tiene un largo sendero por recorrer. Entonces sigue latente la pregunta: ¿cómo hallar el equilibrio entre la necesidad de libertad en relación a los límites y consecuencias que son parte natural de la vida?

 

Bien, si estas consideraciones son el punto de partida, se constata que el ser humano, como una manifestación creativa de la vida, se manifiesta asombrosamente, ya que al combinar la curiosidad y el fuerte deseo por rebasar las fronteras de lo conocido para explorar lo desconocido, se entiende que en estas dinámicas el plan de vida se cumple con cada paso que da.

 

No sería pertinente dejarles ser, acompañándolos sin más en sus iniciativas personales sin expectativas por el resultado, sino de corazonar, de empatizar con ellos y ellas en el entendimiento de que la vida es un proceso de aprendizaje continuo, que siempre nos lleva a sortear obstáculos para ir a niveles más profundos del conocimiento.

 

Por consiguiente, el/la adolescente, junto a su tutor, diseña su Plan de Aprendizaje Integral (PAI), a sabiendas de que en este momento de su crecimiento, la planificación es una de las funciones ejecutivas que está desplegando. Se interpreta que es un período sensible y álgido para asimilar las experiencias e informaciones y usarlas para prever. Sin lugar a dudas un PAI supera al programa externo (currículo), que deriva hoy por hoy en una camisa de fuerza, en una limitación que bloquea el impulso creativo por un lado, porque es impuesto, y por otro impide que el aprendiz absorba la realidad de forma interconectada e integral.

 

Además, para que el aprendizaje tenga sentido en la vida del individuo, la integralidad en el acompañamiento en ambientes preparados con base en la libertad consiste en el aprendizaje de los legados culturales y en el autoconocimiento del individuo, puntos ambos que le permitirán construir su identidad y afianzar su sentido de pertenencia.

 

Por último, los modelos de enseñanza convencionales de hoy día están fuera de contexto, si tenemos en cuenta la época pospandemia en particular, por el empoderamiento educativo de padres y madres que están dispuestos a asumir la crianza y educación de sus hijos desde la familia núcleo, en donde el Educar para Ser mantiene la coherencia entre los contenidos y la realidad que está al alcance, es decir, la coherencia entre la teoría y la práctica.

 

¿Queremos continuar reproduciendo los esquemas del modelo de enseñanza tradicional? ¿O queremos investigar a fondo cómo es el auténtico proceso de conocimiento inherente al desarrollo humano, cuál es la esencia de esta etapa, para mirar en perspectiva el tipo de ambientes y acompañamiento que  requieren  nuestros  adolescentes,  con  el  propósito  de que lo que aprendan comprendan? Siendo esto último, ello le permitirá gestionar una vida con calidad, donde prime el respeto a los seres vivos y a la Pachamama.

 

Un/una adolescente que vive en plenitud su etapa, que se siente comprendido en su necesidad porque la relación está basada en el amor-respeto-libertad-y-límites, no se relaciona con comportamientos o reacciones de alerta o defensa, porque siente que convive con adultos que lo comprenden, que se interesan en lo que hace, que lo acompañan a realizar sus sueños, y sobre todo que lo aceptan tal como es. Por consiguiente, si lo dejan ser, estos adultos se convierten en gente confiable; no lo rechazan, no tienen conflicto de autoridad, y si bien confrontan sus opiniones para entender quién es él o ella como algo legítimo y como parte de su búsqueda personal, no tienen por qué ser agresivos.

 

¿Cómo hallar el equilibrio entre libertad y límites en esta etapa?

Esta es una gran pregunta, pues si en esta etapa el interés es conocer más mundo, ello implica rebasar las fronteras del entorno y aventurarse a recorrer senderos nuevos. Lo que implica remover las fronteras. No obstante, aún no pueden solventar su economía, tampoco pueden sortear obstáculos en un mundo adulto, menos si no se aceptan límites y reglas, de ahí el dilema: a más libertad mayor responsabilidad.

(Nos merecemos otro encuentro para un abordaje sobre esta pregunta).

 

¿Ahora sí tiene que aprender en serio?

Preguntémonos con honestidad qué significa “aprender en serio”. Tal vez es pertinente que reconozcamos que tenemos expectativas por el resultado, también que es posible que tengamos miedo a que, si elegimos un paradigma educativo no convencional cualquiera, nuestros hijos e hijas sean tachados de inadaptados, porque en un sistema de enseñanza “normal” ya no encajan. Y por extensión, que no sean entes productivos en el sistema económico vigente.

 

Creo que es menos tenso si nos juntamos para tejer una red humana amplia y sólida para nutrirnos con los testimonios y experiencias de las familias que asumen la educación de los hijos e hijas como un asunto de alta responsabilidad y empoderamiento familiar, para, unidos en un abrazo cósmico, acoger la incertidumbre y abrazar el miedo por lo desconocido. Así, corazonando como♡unidad seremos parte del cambio que queremos dar, y confiaremos en las iniciativas que promueve la educación libre porque tienen un potencial de desarrollo fabuloso.

 

Cuando se duda se tiende a aferrarse a lo conocido. Tal vez por esta razón se crea que las escuelas activas son viables hasta la primaria, hasta 12 y 13 años, después… ¿el instituto es la opción? También los jóvenes en estas edades presionan a sus padres para estar con amigos, la necesidad de socialización es fuerte.

 

Podría parecer que estemos programados a cumplir planes y programas, a conducirnos por una estructura rígida con horario rígido y calendario escolar, por eso cuando nos vemos relajados, específicamente cuando vemos sin hacer nada en apariencia a nuestros hijos e hijas, los juzgamos y concluimos que están perdiendo el tiempo. Sin saber que para entrar en contacto con la esencia del ser, es necesario estar con uno mismo, en una especie de aletargamiento que nos hace perder la calma.

 

Es necesario estar bien informados y no cometer errores por desconocimiento, también porque el consenso social y la programación son tan fuertes que determinan en gran medida nuestro modo de vida, haciendo que la elección de una ruta nueva sea como si nadáramos por un inmenso mar a contracorriente, y para colmo en solitario.

 

San Mateo

07 de octubre 2022

2022-11-03T15:31:14+01:00noviembre 3rd, 2022|Categories: Encuentros y jornadas, primicias|1 comentario

Un comentario

  1. yolanda 6 noviembre 2022 en 09:45 - Responder

    Es una oportunidad enorme poder compartir con Esperanza Chacón y Edgar Espinosa sus experiencias con el acompañamiento de esta etapa tan emocionante de la vida.

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