La boda

Una boda en ese fin de semana: amigos, gente nueva, sensación de grupo, de diversión… nuevas sensaciones…

Su estancia, pienso, en el poco tiempo que han estado en el espacio Kurukan (boda manda), ha sido como un cobijo, un refugio. El desayuno Kurukan, la sencilla ducha al aire libre, sobria, sin artificios, les han permitido encontrarse con ellos, revivirse en cierto modo. Comentaba Aida las pequeñas cosas, como que un diminuto escarabajo se la había posado en el raso del camisón… Un lugar de conexión con uno mismo, para volver a conectarse extramuros. (040716)

2016-12-02T23:47:00+00:00julio 10th, 2016|Categories: la yurta|Sin comentarios

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