La silla.

 

A mi amigo le he arreglado una silla

que tenía por ahí en su desván

una silla rescatada de un viejo bar de los de antes

de los de abuelos jugando a cartas

y a dominó

con el sol y sombra al lado

y el televisor encendido para nadie

mi amigo gusta de sentarse en su silla  rescatada

tablas de palés desiguales

con sus gorduras dispares y sus anchos imprevistos

marcadas por puntas despiadadas

y toscos cepillados

y lijadas cuan San José en su improvisado

taller

en un laburo básico y esencial

a mi amigo los costeros no le asustan

ni le intimidan los nudos negros que clarifican

la percepción dice

llevándonos a la esencia

a mi amigo la lectura le fascina

el paseo le embriaga

la soledad bien acompañada le ilumina

y le gusta más la gente que la geografía

un vermú y unas olivas asegura dignifican la plática

sobre esta o aquella materia

llegando al término

con unas más o menos desnortadas conclusiones

sin menoscabo de un raciocinio coherente y cabal

a mi amigo le he arreglado una silla

cuya dureza y severidad estimulan su trabajo mental y su intelecto corporal

dice

 

respaldo Kurukan silla rescatada

 

silla rescatada Kurukan

 

 

2019-03-09T23:48:38+00:00febrero 10th, 2019|Categories: la carpintería|Sin comentarios

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