Cómo surgió el nombre de Kurukan.

Ponerle un nombre a las cosas, a priori, parece fácil. Un nombre que te guste y ya está.

Ponerle un nombre a las cosas, que ese nombre les guste a tus amigos más inmediatos, que suene, que cante, que con una palabra digas todo o casi, que se mantenga (que no se ‘caiga’, como suele decirse en el argot fotográfico) con los días, que aguante el envite del paso del tiempo… Eso ya no lo es tanto.

El proyecto Kurukan se basa primordialmente, como bien reza nuestra frase slogan, en el juego como principal  herramienta para el conocimiento. El juego en todas sus facetas y su repercusión y alcance en todo lo relacionado con el niño y su mundo, también por extensión con adolescentes y adultos, tanto de forma externa como interiormente, ya a nivel sensitivo como a nivel cerebral. Desde el más básico (policías y ladrones), a temas más enrevesados (voy a construir un cohete).

¿El proyecto qué? Esta pregunta fue de lo más normal las primeras veces que sacábamos a relucir el nombre elegido.

¿Y de dónde habéis sacado ese nombre? Esta pregunta era la segunda más normal las primeras veces que sacábamos a relucir el nombre elegido.

No fue fácil.

Pero sí divertido. Y aleccionador. Y arduo, y … como un juego complejo y laborioso.

Ideas. Buscar. Encontrar. No, ese no. Pensar.  ¿A ver? Mirar a la pared sin ver, con la mente en ¿dónde? Mirar por la ventana sentado. Mirar por la ventana sin sentarse. Otra vez a la pantalla del ordenador. Pensar.  Mirarnos. Arqueo de cejas. Hummmm…

La base del nombre queríamos relacionarla con los conceptos árbol, bosque, madera… No en vano nuestro pequeño taller carpintero es una baza a jugar dentro del entramado de esta iniciativa vital. También que tuviera conexión con África, más concretamente con Malí. Aman  ha sido el detonante de este gran sueño, y su entorno africano nos ha marcado sobradamente, y queríamos que quedara reflejado de alguna forma, como después así ha sido. Con estas premisas  nos pusimos a indagar sobre todo lo que tuviera relación con nuestro particular ‘temario’.

 

kurukan fuga 02

 

Sinónimos. Idiomas y dialectos. Temas concordantes. No teníamos muy claro por dónde tirar, y elegimos comenzar un poco al azar con la palabra árbol, y a explorar todo lo que emanaba de este vocablo. Puede que por empatía con nuestro anterior asentamiento. A mi compañera Yolanda el árbol es un ente que le atrae enormemente, y en el País Vasco aprendió a abrazarlos. Tal vez,  como manifestara la escritora Virginie Aladjidi, también  ve en ellos una metáfora del ser.

Las lenguas y dialectos dan bastante juego a la hora de jugar y sondear alrededor de ésta o aquella palabra o frase. Y por ahí escrutamos.

Barajamos el euskera por razones obvias, pero  ‘zuhaitz’ (árbol) no la veíamos, por la relativa complejidad de su pronunciación y escritura, al menos para nosotros (posteriormente, en los comentarios entre amigos, no veían la palabra como ‘titular’ del proyecto). ‘Basoa’ (bosque), aunque más redonda en la boca y de pronunciación y redacción más fácil, tampoco nos acababa de convencer, aun sin razón aparente.

No sabíamos lo que buscábamos, pero sí nos planteábamos ya que el hallazgo tenía que ser rotundo en cuanto al tema que arropara, no un simple vocablo que timbrara bien y ya está.

Bajamos (en el mapa) hasta Malí y su bambara, la lengua de la gente de la calle, aunque el idioma oficial sea el francés. Nos sorprendió no encontrar en los diversos traductores de Google la traducción de bosque al bambara. Nos reíamos al pensar si en Malí no los habría. Las palabras árbol y madera si aparecían, pero por diferentes razones tampoco nos seducían sus soniquetes.

Otra idea que fue surgiendo mientras rastreábamos era la de el bosque como ente grupal, como algo donde todos se sienten arropados por todos. Así, el proyecto (como la gran mayoría, por otra parte) se iba a nutrir de la colectividad, y necesitaba de ésta y de su abrigo para salir adelante. Y nos agradaba ese símil. El árbol seguía siendo un ser vivo y estaba ahí, grande e imponente (así lo visionábamos), pero ahora se nos quedaba pobre en su individualidad, cosa que el bosque resolvía. Tejiendo sobre la marcha.

En el ordenador para arriba y para abajo. Ideas, búsquedas… No acabábamos de encontrar lo que estábamos buscando. ¿Sabíamos qué estábamos buscando?

Nueva  ‘batida’ a ras de teclado, y lanzando pensamientos de forma algo aleatoria para ver que manifestaba el ordenador. Un poco dando palos de ciego, que dirían los antiguos.

No sabemos exactamente cuál fue el concepto que escribimos en el recuadro del buscador. Era algo referente a bosques, a Malí…

Y apareció.

 

Kurukan fuga

 

La Carta de Kurukan Fuga. La Carta del Mandé.

Yo no estaba en ese momento en la búsqueda, estaba en otros menesteres. Y Yolanda se acercó presa de una gran excitación, los ojos acuosos. ‘¡Ya está, Isi, lo hemos encontrado, lo hemos encontrado!’.

Y así era. Lo habíamos encontrado. A medida que íbamos leyendo la entrada que mostraba la pantalla, confirmábamos el hallazgo. La Carta de Kurukan Fuga relataba una historia que se acomodaba como anillo al dedo a nuestra ética, dejaba claro de forma categórica la conducta que nos conducía, reafirmaba nuestra forma de entender, nuestro ideal.

http://www.africanidad.com/2013/08/la-carta-kurukan-fuga-y-la-carta-de_10.html

http://elpais.com/elpais/2013/09/16/africa_no_es_un_pais/1379311200_137931.html

No podíamos pedir más. O sí. Estaba claro que Kurukan Fuga era la respuesta a nuestra  demanda, más que el vocablo ‘Mandé’. Kurukan sonaba a africano, su dicción era sencilla, su timbre agradable y su significado no dejaba lugar a dudas. Mas ahora se trataba de dilucidad ‘Kurukan Fuga’ completo o ‘Kurukan’ a secas.

Luego de pruebas en el ordenador formando ya el logo con una ilustración ‘ad hoc’, convenimos en el acierto de Kurukan a secas. Acierto que por otra parte quedaría refrendado más tarde por el círculo de amistades, reflejo éste a pequeña escala de lo que aconteciera una vez lanzado el nacimiento extramuros.

Encontramos Kurukan Fuga y lo que aconteció en el claro de ese bosque. Algo tan fundamental como es la primera carta sobre los derechos humanos, y su posterior reconocimiento. Y ésta es la gran y auténtica conexión. En el claro del proyecto Kurukan también recogemos todos esos valores, y todos los sueños sobre nuestro proyecto de vida.

Kurukan logo

2017-04-11T11:40:37+00:00 diciembre 11th, 2016|Categories: primicias|Sin comentarios

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