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Un acto de creación.

No pienso en términos de éxito, de recaudaciones, de números; sería la peor manera de proceder. Para mí, la única manera válida es crear, encontrar una idea, enamorarse de ella e implicarse plenamente en su realización ”.

David Lynch, director de cine.

El acto de la creación. En un principio frase apta solamente para engrosar un texto relacionado con nombres que todos vinculamos a niveles que se escapan al común de los mortales, ya hablemos de arquitectura, escultura, fotografía, pintura…

Pero afortunadamente, también aplicable precisamente al común de los mortales, si bien no hallaremos ese bombo y platillo que envuelve a más celebrados autores.

 

Y me dio carta blanca.

 

Carta blanca significa que adelante con tus ideas, con tu imaginario, con tu todo, aglutinando en tu ideal inmaterial tus dislates, excentricidades, preferencias… en fin, todo aquello que conforma la mentalidad de un creador, de un artista, como diría el poeta. Cuando te dan carta blanca, sientes que te dan una de las oportunidades de tu vida. Se conforman en tu pensamiento a partir de dicho instante multitud de imágenes, concepciones… que se transforman en un tornado que te arrebata, y lo único que te interesa desde ese momento es materializarlo en el taller. Con sus errores y equivocaciones, pero que poco a poco, y a través de la fórmula ‘prueba-error’ y de recursos que en ese momento preciso te vienen a la cabeza, va conformando tu realidad, tu creación.

 

Solía asaltarme en el pasado el pensamiento de que si la propuesta que creaba agradaría al personal. Esta incertidumbre era algo casi inherente a la propia propuesta de creación, y, pienso también, causada por la inseguridad propia del aprendiz. Ahora tal incertidumbre ya no existe. Respeto hacia todas las opiniones. Ahí quedan. Como bien decía Lynch, tú creas a partir de tus propias convicciones, percepciones, sentimientos, visiones,  dejando a un lado el qué dirán.

 

kurukan creando

 

Dice asimismo Enrique de Lucas Tortajada (Toledo, 1969), escultor y pintor: “No busco la inspiración, pero sí que voy por la vida con los ojos bien abiertos, y al final la encuentro en cualquier cosa que ha entrado en mi subconsciente; luego sólo tengo que darle forma ”.

¿Y cómo entra algo en el subconsciente? Sencillamente leyendo, mirando, observando, escribiendo, visionando. Cualquier texto, cualquier imagen es susceptible de ser analizada, deconstruida. Aunque no lo hagamos de forma consciente, el cerebro almacena sin nosotros darnos cuenta multitud de información que, en un momento concreto dado, sacamos a la luz desde el fondo donde se encontraba, desde esos anaqueles recónditos que nuestra cabeza tiene dispuestos cuan librería de viejo, donde nunca sabes dónde están las cosas, pero donde siempre (o casi) encuentras lo que buscas.

Por supuesto que hay otras formas de hallar la inspiración, múltiples y variadas maneras que cada uno acomoda a su ser, a su perfil interior y a su forma de sentir.

 

El barco pirata.

 

O la niña bonita en esta reflexión. Creado teniendo siempre presente las premisas que desde Kurukan aventamos: sobriedad, funcionalidad, sencillez, y desde ahí, desde ese tríptico como base, crear belleza. En líneas puras, sin vericuetos ni arabescos. Otra forma de entenderla.

 

kurukan boceto

 

Documentarme, si procede,  esto es, ver, mirar, observar. Luego tamizar.

Y en base a ello comenzar a bosquejar. A crear. Bocetos, esbozos. A lápiz, a boli. Aquí y allá. Perfilar sobre un papel lo que hasta ese momento estaba tan sólo en tu mente, aplicar recursos hasta ese instante teóricos, convertir tus devaneos y delirios en realidades. Una determinada idea, buena o no tanto, te puede venir en cualquier situación y debes aprovechar eso. Ya tendrás luego tiempo de cerciorarte sobre su viabilidad. Pero en un primer momento todo vale.

Poco a poco los bocetos transmutan en dibujos, ya con la línea más evidente y precisa. Tus visiones y conceptos van encarrilándose y definiéndose, y ya no están solamente en tu mente, se han plasmado sobre una cuartilla. Estás generando, estás creando.

Y del papel a la madera, laborando ésta de forma fundamental, natural, verdadera. Y, en este caso, descubriendo el bolígrafo de siempre como instrumento de pintura y dibujo. Me gusta su trazo sobre la tabla, definido, sutil, claro. Sin alborotos.

 

krukan proyecto

 

Suavidad, sobriedad, sencillez. Concebir con herramientas y utensilios habituales y comunes.

Y la confirmación de tu criterio (apuesta) como gratificación. A nadie amarga un dulce.

 

 

2017-04-11T11:41:11+00:00 diciembre 6th, 2016|Categories: la carpintería|0 Comments

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